Desde tiempos
inmemoriales el hombre se ha sentado junto al fuego a contar
historias, a escucharlas, a comentar sus hazañas, sus desventuras. El
urdido y entramado de este disco soy yo solo en el tren buscando rimas
para estas letras. Bajo el precepto de rimar o morir.
Algunos temas que
integran el repertorio:
La cantora
(merengue) Este es mi homenaje a Cecilia Todd. La primera vez que nos
encontramos me contó de su vida y de su amor por cantar. Al llegar a
casa puse en rima todo lo que me había dicho sobre una música que yo
tenía aún sin letra.
Lo menos: (milongón)
Me gusta la derrota como hecho estético. Me preguntan habitualmente si
este tema es autobiográfico y yo no hago más que desmentirlo
para que quede bien claro mi rol de ganador.
Los Flinik (aire de
chacarera) Hay quienes aseguran haber conocido a una familia de la
colectividad que guarda ciertas similitudes con la de esta canción.
Otros me instan a que declare que tiene mucho de mitología familiar.
No será aquí donde devele el misterio de este tema.
Tan perfecta (tango)
Mujeres como esta son las que llevan a los hombres a sentarse
frente al televisor a mirar partidos de la primera B destapando una
cerveza atrás de otra.
Mi querida (joropo)
Si uno da con una persona como la de esta canción no debiera dejarla
ir jamás, pero el ser humano es un animal extraño y no siempre toma el
camino que sabe que le conviene.
Confesión (chamamé)
Con el correr de los años uno mira hacia atrás y siente que le hubiera
gustado ser más pillo de lo que fue. Ya no recuerdo qué cosas de esta
canción son verdad y cuáles están exageradas.
Zambita suave
(zamba) Cuando alguien me dice que ésta es la mejor canción de disco,
ya sé que el CD no le ha gustado. A modo de final ya está
preanunciando El Buen Modo que saldría al año siguiente.
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